• 22 de junio 2010
  • CONOCIMIENTO – Como emprender en Internet: 22 de Junio
  • Parque de Innovación de La Salle. .
  • Avda. Valdermarín 81, 28023, Madrid

CONOCIMIENTO – Como emprender en Internet: 22 de Junio

con Jerome Engel, Gustavo Garcia Brusilovsky y David Martín



¿Cuándo hay que buscar ayuda?

Sin ComentariosPublicado por Jose Trecet el 23 de Octubre

Para toda empresa con cierto recorrido llega un momento en el que para continuar con esa progresión necesita algo más. Se trata de puntos de inflexión casi siempre difíciles de identificar pero que suelen coincidir con momentos de estrés y mucho trabajo para el emprendedor. No es sencillo tomar la decisión, especialmente cuando se trata de la primera contratación con todo lo que esto implica.

Es lógico e incluso deseable tener dudas, sobre todo porque eso obligará a reflexionar acerca de las necesidades de la empresa. En LosRecursosHumanos.com proponen una serie de preguntas que pueden servir como orientación y aunque la mayoría están dirigidas a empresas que ya cuenta con algún empleado hay otras que sí son interesantes. En este sentido las dos más reseñables son las que se refieren a la carga de trabajo, uno de los elementos más fáciles de medir. El test insta a los empresarios a pensar con cuanta frecuencia ha tenido que extender los plazos de entrega o reagendar compromisos, así como el gasto en horas extra. Básicamente se trata de analizar si el empresario y por lo tanto la empresa está al límite de su capacidad laboral.ayuda

Evidentemente siempre van a existir momentos en los que la carga de trabajo sea mayor pero si esta situación se extiende en el tiempo deberían saltar las luces de alarma. En realidad es relativamente fácil de medir si previamente hemos hecho un buen trabajo de planificación y contamos con unos objetivos claros. Cuando invertimos horas y horas de trabajo sin acercarnos a esos objetivos es que hay un problema de productividad o gestión del tiempo o es que realmente hace falta buscar ayuda.

Una vez hemos determinado que efectivamente necesitamos ayuda llega el momento de buscarla. En este punto existen dos alternativas: contratar un empleado a tiempo completo o trabajar con freelances y empresas de servicios especilazadas. La primera tiene varios inconvenientes, empezando por que la relación laboral es mucho más estricta y las consecuencias de equivocarse en la elección mayores tanto económicas como en lo que a pérdida de tiempo se refiere. Sin embargo, también es la más razonable a largo plazo si realmente creemos en el proyecto.

Un empleado a tiempo completo, especialmente si es el primero, no debe diferir mucho a lo que ya vimos a la hora de buscar un socio de negocios. En principio debe tratarse de una persona que comparta los principios éticos del empresario pero que a la vez complemente sus habilidades y sobre todo aporte conocimientos en áreas donde el el primero no sea un experto. De esta forma, para un emprendedor con perfil técnico puede convenir alguien que tenga habilidades más enfocadas a la labor comercial y viceversa.

En definitiva, se trata de incorporar no tanto un empleado como un socio a través del cuál crecerá la empresa.

Imagen – kulyka

Alternativas de financiación

1 ComentarioPublicado por Jose Trecet el 01 de Octubre

En el anterior post hablamos sobre la importancia de elegir bien a nuestros socios y saber gestionar su entrada en la empresa. En principio nos centramos en un tipo de socio de negocio que nos ayudara en el proceso creativo y productivo, pero también existen otra clase compañeros que limitan su aportación al plano económico. Son los llamados socios capitalistas, que para muchos emprendedores suponen una tabla de salvación para sus problemas financieros.

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Como ya hemos repetido en otras ocasiones, emprender no es fácil y en las primeras fases todos losempresarios se enfrentan al mismo problema: falta de dinero y escasez de recursos. Por eso, es importante conocer las principales fórmulas de financiación para empresas. Es decir, cómo acceder al capital.

  • Capitalizar el paro. Evidentemente esta opción no está disponible para todo el mundo, pero quienes hayan perdido su empleo pueden solicitar un adelanto de la prestación para hacerse autónomos o inicial un negocio por su cuenta. Como es lógico existen una serie de requisitos adicionales como explica la página web del Imen.
  • Líneas de Financiación ICO. El Instituto de Crédito Oficial se ha convertido en la principal fuente de canalización de las ayudas y subvenciones públicas a empresas. El ICO dispone de distintas líneas de financiación en función del proyecto, tamaño y necesidades de la empresa. Algunas de las más conocidas son la línea ICO-PYME, ICO-Emprendedores, ICO-Crecimiento Empresarial o ICO Internacionalización, por poner algunos ejemplos.
  • Ayudas económicas del ICEX. El Instituto Español de Comercio Experior dispone de un programa de ayudas económicas y de asesoramiento para las pyme que desean comenzar su proceso de internacionalización.
  • Subvenciones del Plan Avanza. Aunque se pueden incluir dentro de la financiación de ICO, el Plan Avanza otorga ayudas a proyectos y acciones que impulsen el desarrollo de la I+D+i y la modernización de las empresas españolas.
  • Financiación comunitaria. A través del programa Eurostars, se ofrece ayuda y financiación para proyectos en I+D. En cualquier caso el portal de la Unión Europea tiene un apartado específico sobre sus ayudas y subvenciones.
  • Créditos especiales. Algunas entidades ofrecen líneas de financiación preferentes a pymes y autónomos. Se trata de iniciativas orientads a fomentar el emprendimiento que tienen tipos de interés más bajos y mayor flexibilidad en el pago.
  • Business Angels. Se trata de inversores o redesde inversores que se dedican a identificar empresas con alto potencial de crecimiento en las que invertir parte de su capital. Se suelen caracterizar por tener amplios conocimientos del mundo empresarial y una buena red de contactos que suelen poner a disposición de la pyme. En España estos inversores se encuentra agrupados en la red ESBAN, European Business Angels Network.
  • Capital riesgo. Estas compañías invierten en empresas con el objetivo de sacar un beneficio a corto-medio plazo. Su orientación suele ser exclusivamente financiera: compran una participación que esperan poder rentabilizar por la buena marcha de la empresa. Existen varios tipos de Venture Capital, el de semilla, donde aporta el capital inicial para la puesta en marcha del negocio y que se puede ampliar en el caso de las inversiones de arranque, el de expansión, capital de sustitución, compra apalancada y reorientación.
  • Fusiones y ampliaciones de capital. Esta es algo más arriesgada y no siempre está disponible para todas las empresas. Se puede integrar el negocio con otra compañía del mismo tamaño o acudir en busca de cobijo a una multinacional. En el último caso siempre cabe la posibilidad de perder la independencia y el control sobre la empresa. También se puede ampliar capital para dar entrada a nuevos socios.
  • Salir a bolsa. El buen debut de Zinkia en el Mercado Alternativo Bursátil (MaB) es un ejemplo de como la bolsa también es una fórmula válida para obtener dinero. Para poder cotizar en este mercado deben cumplirse unas condiciones que se explican en la página web de Bolsas y Mercados Españoles.
  • Préstamos participativos. Se trata de préstamos que pueden conceder las entidades financieras o instituciones acreditadas y que difieren de los tradicionales en que son mucho más flexibles y versátiles.Y es que el dinero se va devolviendo en función del desarrollo de la empresa y la consecución de una serie de hitos. ENISA, la Empresa Nacional de Innovación, es una de las más activas en este campo.

Además, la Dirección General de Política de la Pequeña y Mediana Empresa (DGPyme) cuentan con un buscador de subvenciones que puede ser de gran utilidad. Lo importante en cualquier caso es conocer las opciones a nuestro alcance y no dejar sin explorar ninguna vía para aumentar nuestras posibilidades de éxito.

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El paso más complicado para cualquier emprendedor es decidirse a poner en práctica su idea. En los primeros pasos la mayoría compagina su trabajo por cuenta ajena con el desarrollo de que después deberá ser su negocio. Es en estas primeras fases donde hay que elegir la primera forma societaria bajo la que comenzar el proyecto y la mayoría se decanta establecerse como trabajador autónomo en lugar de crear una Sociedad Limitada (SL). ¿Es realmente la mejor opción? Lo cierto es que no hay una única respuesta y cada emprendedores debe analizar las ventajas e inconvenientes de cada una de las fórmulas.

Existen muchas diferencias entre constituirse como atónomo y crear una SL, empezando por los costes económicos y el tiempo que habrá que invertir en el papeleo, pero es que hasta la fiscalidad es diferente, así como las posibilidades de crecimiento de cada una de ellas. Antes precipitarnos en la elección conviene analizar las opciones de cada una y sus ventajas e inconvenientes.

En primer lugar, los trámites de constitución son ‘como la noche y el día’. Darse de alta como trabajador atuónomo es mucho más sencillo y menos costoso que constituir una SL. Se puede completar en una sola mañana. Los pasos son los siguientes: alta en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE), alta censal más opción del régimen fiscal (ambos se tramitan en la Agencia Tributaria, AEAT),  afiliación al Régimen Especial de Autónomos de la Seguridad Social (oficinas de la Seguridad Social) y la comuniación de apertura del centro de trabajo en caso de que fuera necesario.

Crear una Sociedad Limitada es bastante más complicado, como explican desde Gestionpyme. Primero hay que constituir la sociedad, adquirir una personalidad jurídica y seguir varios trámites hasta dar de alta la actividad. En este sentido, el primer documento necesario será el certificado de denominación social, que se obtiene en el Registro Mercantil Central, después habrá que firmar escritura pública de constitución, que se otorga ante notario por todos los socios integrantes de la sociedad y debe incluir los estatutos sociales, el sistema de administración y las aportaciones de capital que se realizarán, entre otros.  A continuación se liquidará el impuesto de transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados y se solicitará el número de idenficicación fiscal (NIF). Por último, se inscribirá la empresa en el Registro Mercantil. Además, habrá que acudir a la AEAT para dar de alta a la empresa en el IAE y hacer la declaración cental.

Las diferencias son notables y aunque en los últimos años el proceso se ha agilizado, la realidad es que en términos de coste temporal los autónomos salen ganando, incluso ante opciones como las de las Sociedades Limitadas Nueva Empresa (SLNE), que en teoría se puede crear de forma telemática en menos de 24 horas. Y esta no es la única ventaja. Hacerse autónomo también es más barato que crear una sociedad. El capital inicial suele ser uno de los puntos críticos para cualquier emprendedor y aquí ‘no hay color’. Constituirse como autónomo tiene un coste cero, mientras que crear una sociedad mercantil requiere dinero. En el caso de las SL el capital mínimo es de 3.005,06 euros y de 3.012 euros para las SLNE.

La mayor ventaja de la SL frente a los autónomos estriba en la responsabilidad que asume el emprendedor. Para los autónomos no existe diferencia entre el patrimonio mercantil, es decir, de la empresa, y el personal. Responden de forma ilimitada a las deudas que contraigan por su actividad. En el caso de la SL y la SLNE la responsabilidad se limita al patrimonio de la empresa.

En cuestiones fiscales también existen diferencias a favor de la SL, ya que dispone de mayores posibilidades para desgravar los gastos derivados de su actividad. A la hora de tributar, los ingresos del trabajador autónomo computarán en el IRPF como beneficio de su actividad económica y el tipo de interés dependerá del tramo al que esté sujeto (cuantos más ingresos, mayo). Por su parte, la empresa tributa en el impuesto de sociedades a un porcentaje fijo del 25% en el caso de las pymes.

En la revista Emprendedores también analizan la cuestión incluyendo un elemento interesante, la posibilidad de capitalizar el paro para emprender. Es decir, cobrar de golpe la prestación por desempleo para iniciar una actividad por cuenta propia. El resultado es que con esta opción, nada desdeñable teniendo en cuenta el aumento del desempleo, emprender como empresario individual o autónomo es 1.650,06 euros más económico.

Al final, lo que muchos emprendedores se hacen es optar por la solución más sencilla y económica en sus comienzos, es decir, hacerse autónomos, y después constituir una SL cuando el negocio está más maduro.

Imagen – Marco Bellucci

El problema de la morosidad: vender pero no cobrar

1 ComentarioPublicado por Jose Trecet el 17 de Septiembre

¿Qué es más difícil, vender o cobrar? Hasta hace poco la primera opción era la respuesta más repetida. Sin embargo, la crisis está cambiando la relación entre ambas. Vender sigue siendo complicado, pero cobrar se ha convertido en una misión imposible en muchos casos. Sólo hay que fijarse en el espectacular aumento de la morosidad en 2008 y buena parte de 2009. Por fortuna los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) al respecto muestran una mejoría en cuanto a los efectos de comercio impagados.

La lucha contra la morosidad se puede dividir en dos partes: prevención de impagos y gestión de cobros. La primera, como su propio nombre indica, trata de evitar que los impagados y la segunda, las acciones que debemos llevar a cabo para cobrar.

impagos

En lo que a morosidad se refiere, “más vale prevenir que curar“. El mejor remedio contra los morosos es evitarlos. Desde CEIM, la Confederación Empresarial de Madrid, han publicado un decálogo de consejos para ayudar a las empresas a mejorar su gestión de crédito. Es decir, a medir cuál es el crédito máximo que la empresa puede conocer al total de sus clientes para que paguen sus compras a plazo.

Entre las recomendaciones destacan algunas como establecer diferentes límites de riesgo para cada cliente e irlos revisando en función de su historial de pagos. Esto implica un importante trabajo de estudio que toda empresa debe llevar a cabo antes de cerrar una venta. Es importante acudir a los registros de morosos y al registro de empresas para saber con quién se está negociando y cuál es su situación económica. Sólo con estos datos se podrá evaluar correctamente el riesgo de cada operación.

Pese a tomar todas las precauciones, siempre existirá la posibilidad de que algo salga mal y nos encontremos con un moroso. ¿Qué hacer entonces? Reclamar, tan sencillo como complicado. El problema, especialmente para los emprendedores noveles, es la falta de experiencia ante este tipo de situaciones y la situación de embarazo que puede crearnos aunque seamos la parte damnificada.

La primera reacción frente a un impago debe ser la flexilidad y disposición para negociar. Hay que ponerse en contacto con el cliente para conocer los motivos del impago y su intención o no de pago. El plazo para ponerse en contacto con el cliente puede variar, pero no es algo que debamos dejar pasar. Una semana de margen puede resultar más que suficiente para una primera toma de contacto y a partir de ahí los plazos que se consideren oportuno aunque nunca es bueno que el proceso se alargue más de 15 ó 20 días antes de tomar medidas adicionales. Por mucho que hayamos hablado con el cliente siempre es recomendable contar por lo menos con algún documento escrito como un email o una carta.

Si resulta imposible alcanzar un acuerdo o si el moroso ‘nos da largas’ existen dos posibilidades. La primera pasa por por acudir a una empresa especializada en recobros y la segunda por contratar directamente los servicios de un abogado, que quizás se adapta más a las necesidades de una pyme. En cualquier caso, si nos acogemos a la vía judicial hemos de tener en cuenta que se trata de un proceso largo y también costos. Las otras opciones son acudir a un tribunal de arbitraje como el de la Asociación Comunitaria de Arbitraje (ACAM) e incluso solicitar un concurso de acreedores.

En cuanto a los efectos de los morosos sobre las cuentas de la empresa, la Ley 4/2008 de 23 de diciembre prevee que se pueda recuperar el IVA de las facturas impagadas una vez el moroso se acoja a la Ley Concursal.

Imagen - walknboston

Tema: CONOCIMIENTO – Emprendedores en tiempos turbulentos
Lugar: a determinar.
Fecha: Miércoles 17 de Febrero de 2010
Hora: 18.00h

PONENTES:

Jerome Engel Jerome Engel

Executive Director
Lester Center for Entrepreneurship & Innovation,
UC Berkeley

Berkeley
PRESENTA:
Marc Alba
Socio- Director de Innovación
Fundación everis
everis