

DIFUSIÓN - ¿Cómo vender más y mejor?
Ángel García Butragueño. Director Turismo y Ocio y Miembro del Consejo Asesor en Brain Trust CS.
Si no quieres tener a nadie que te diga cómo tienes que hacer las cosas y quieres ser tu propio jefe, una de las soluciones más sencillas que hay es montar una franquicia. Pero lo primero que tenemos que hacer es aclarar y explicar qué es una franquicia. A grandes rasgos, se podría decir que es utilizar un modelo de negocio que sabes que funciona. Una persona que ha montado un negocio y que con los años lo ha depurado y le funciona bien ofrece a otras todo ese conocimiento a cambio una plusvalía que se denomina “royalty”.
Este tipo de negocio ha existido desde hace muchos años, pero fue en la Edad Media cuando se acuñó la palabra franquicia. A lo largo de Camino de Santiago francés aparecieron pequeños pueblos con privilegios especiales llamados franquicias, en alusión a la palabra franco, que quería decir libre, exento.
La franquicia es la solución empresarial que mayor desarrollo está teniendo en los países industrializados dadas las ventajas que tiene tanto para el franquiciado como para el franquiciador. Pero vamos a lo más práctico. ¿Cuáles son las ventajas de una franquicia? Debemos pensar también que hay desventajas, porque de otra forma todo el mundo tendría una franquicia… Pero antes de nada vamos a introducir algunos términos.
Franquicia: la franquicia es una modalidad de distribución y marketing a través de la cual el franquiciador concede a una persona física o jurídica -el franquiciado- el derecho a operar con un concepto de negocio, comercializando un producto o prestando un servicio bajo el formato de negocio del franquiciador y bajo su propia marca.
Franquiciado: el franquiciado es el inversor, físico o jurídico, que adquiere el derecho de comercializar un determinado concepto de negocio y todos los métodos inherentes a él, desarrollados por el franquiciador. A su vez, mantendrá vínculos con este último para recibir asistencia tanto inicial como continuada.
Franquiciador: el franquiciador es una persona física o jurídica que ha desarrollado un negocio bajo un método determinado, referente a un producto o servicio, y que busca su expansión a través de la búsqueda de inversores a los que otorgará el derecho a operar bajo su marca y con su método operativo y organizativo. El franquiciador prestará una asistencia inicial y continuada a dichos inversores -franquiciados- a través del asesoramiento, entrenamiento y orientación para el desarrollo del concepto de negocio.
Contrato de franquicia: el contrato de franquicia es el documento que firman el franquiciador y franquiciado. Constituye la base de la relación y contiene obligaciones y derechos para ambas partes. A través del mismo se transmiten los derechos sobre la marca y el Saber Hacer. Debe ser equilibrado y proteger los intereses por igual de franquiciado y franquiciador.
Cánon de entrada, se trata de una cantidad que habrá de abonar el franquiciado para poder adherirse a una red de franquicias. El importe del canon o derecho variará en función de diversos aspectos, como el tiempo que lleve funcionando la red, la rentabilidad que ofrece…
Royalty: equivale a un pago (fijo o variable), generalmente mensual, del franquiciado al franquiciador. Es una contraprestación por los servicios prestados por la central y por el uso y disfrute la marca franquiciada. Se calcula habitualmente sobre el beneficio bruto obtenido por la explotación del negocio.
Para más información podeis seguir este enlace y vereis todo el mundo de posibilidades que ofrecen las franquicias. Además, existe una asocición que agrupa a los franquiciadores de españa. En sucesivos post iremos ampliando conceptos e información interesante sobre este apasionante mundo.
Para toda empresa con cierto recorrido llega un momento en el que para continuar con esa progresión necesita algo más. Se trata de puntos de inflexión casi siempre difíciles de identificar pero que suelen coincidir con momentos de estrés y mucho trabajo para el emprendedor. No es sencillo tomar la decisión, especialmente cuando se trata de la primera contratación con todo lo que esto implica.
Es lógico e incluso deseable tener dudas, sobre todo porque eso obligará a reflexionar acerca de las necesidades de la empresa. En LosRecursosHumanos.com proponen una serie de preguntas que pueden servir como orientación y aunque la mayoría están dirigidas a empresas que ya cuenta con algún empleado hay otras que sí son interesantes. En este sentido las dos más reseñables son las que se refieren a la carga de trabajo, uno de los elementos más fáciles de medir. El test insta a los empresarios a pensar con cuanta frecuencia ha tenido que extender los plazos de entrega o reagendar compromisos, así como el gasto en horas extra. Básicamente se trata de analizar si el empresario y por lo tanto la empresa está al límite de su capacidad laboral.
Evidentemente siempre van a existir momentos en los que la carga de trabajo sea mayor pero si esta situación se extiende en el tiempo deberían saltar las luces de alarma. En realidad es relativamente fácil de medir si previamente hemos hecho un buen trabajo de planificación y contamos con unos objetivos claros. Cuando invertimos horas y horas de trabajo sin acercarnos a esos objetivos es que hay un problema de productividad o gestión del tiempo o es que realmente hace falta buscar ayuda.
Una vez hemos determinado que efectivamente necesitamos ayuda llega el momento de buscarla. En este punto existen dos alternativas: contratar un empleado a tiempo completo o trabajar con freelances y empresas de servicios especilazadas. La primera tiene varios inconvenientes, empezando por que la relación laboral es mucho más estricta y las consecuencias de equivocarse en la elección mayores tanto económicas como en lo que a pérdida de tiempo se refiere. Sin embargo, también es la más razonable a largo plazo si realmente creemos en el proyecto.
Un empleado a tiempo completo, especialmente si es el primero, no debe diferir mucho a lo que ya vimos a la hora de buscar un socio de negocios. En principio debe tratarse de una persona que comparta los principios éticos del empresario pero que a la vez complemente sus habilidades y sobre todo aporte conocimientos en áreas donde el el primero no sea un experto. De esta forma, para un emprendedor con perfil técnico puede convenir alguien que tenga habilidades más enfocadas a la labor comercial y viceversa.
En definitiva, se trata de incorporar no tanto un empleado como un socio a través del cuál crecerá la empresa.
Imagen – kulyka
Sin Comentarios para este artículo