• 22 de junio 2010
  • CONOCIMIENTO – Como emprender en Internet: 22 de Junio
  • Parque de Innovación de La Salle. .
  • Avda. Valdermarín 81, 28023, Madrid

CONOCIMIENTO – Como emprender en Internet: 22 de Junio

con Jerome Engel, Gustavo Garcia Brusilovsky y David Martín



Emprendedores pagados y a tiempo completo

Sin ComentariosPublicado por Jose Trecet el 21 de Octubre

Una ponencia de Rodolfo Carpintier, presidente de DAD – Digital Assets Deployment,, siempre es interesante y la que ofreció en el BBVA Open Talent Forum no fue una excepción. Durante cerca de una hora desglosó algunos de los aspectos fundamentales a los que debe enfrentarse todo emprendedor en las primeras etapas de su aventura.

En este sentido, me pareció especialmente curiosa su distinción entre “emprendedores pagados” y emprendedores full time, que viven de su negocio. Ya que esta distinción entre part time y full time es la que utilizan los programas MBA aprovecharemos para hacer una analogía. Como su propio nombre indica, los MBA Full Time exigen dedicación completa y por lo tanto quienes lo cursan debe que dejar el trabajo, pagar el coste del curso e invertir por lo menos un año de su vida en la escuela de negocios. Todo esto sin ninguna garantía real de que ese esfuerzo se verá recompensado, sólo las previsiones que toda escuela hace acerca de la retribución futura de sus alumnos. En el mejor de los casos, los ‘mbas’ deben prepararse para tardar una media de entre dos años y medio y tres años en recuperar su inversión (coste del programa + salario no percibido + coste de la oportunidad). ¿Merece la pena arriesgarse? Parece que sí o por lo menos esto es lo que opinan los miles de aspirantes que cada año presentan sus solicitudes a las escuelas de negocio nacionales e internacionales.

En el otro lado, los MBA Part Time se imparten mayoritariamente los fines de semana, a lo que se suman periodos presenciales de entre una semana y diez días de duración. De esta forma, permiten compaginar estudios y trabajo y de hecho, en muchos casos suelen estar subvencionadas por las propias empresas (algunos MBA incluso lo incluyen como requisito). En definitiva, una opción más segura. La analogía con los emprendedores es clara con la diferencia de que prácticamente ninguna empresa (a excepción de contadas multinacionales) financia los proyectos de sus empleados para que puedan “dejar el nido”.

oficina en casaSin ser menos empresarios y emprendedores que los primeros, estos a los que Carpintier denomina empresarios asalariados o empresarios part time, se enfrentarán siempre a cortapisas en su faceta emprendedora simplemente por limitaciones de carácter temporal. ¿Qué es lo que frena entonces su ambición como emprendedores? El abismo que se abre al abandonar un sueldo fijo cuando se tienen compromisos económicos ineludibles como la hipoteca, hijos…

Por eso mismo  durante el tiempo que estime necesario (seis meses, un año o más) para vivir de la empresa y lo más complicado, conseguir ese capital. Si no es capaz de hacerlo, quizás lo mejor sea que ni siquiera empiece su aventura.

El mayor inconveniente es que a priori resulta complicado que algún inversor vaya a acceder a pagar un sueldo a un emprendedor. Y es que ese colchón debe conseguirlo por otros medios (familia, amigos o el paro son algunas opciones).

Una vez haya asegurado ese “sueldo” es cuando de verdad podrá empezar su aventura por lo menos con algo de tranquilidad, aunque este es un término desconocido para cualquier empresario.

Capitalizar el paro

Sin ComentariosPublicado por Jose Trecet el 08 de Octubre

euromoneyEn el anterior post analizábamos las alternativas de financiación para comenzar a emprender o hacer que nuestro proyecto dé un salto cualitativo. En esa ocasión ya comentamos por encima la opción de capitalizar el paro, que se puede resumir como cobrar el paro de una sola vez para crear una empresa o establecerse como trabajador autónomo. Evidentemente no es una alternativa apta para todo tipo de emprendedores, pero sí para aquellos que por ejemplo llevan tiempo compaginando el trabajo por cuenta ajena con su propio proyecto y quieren dar el salto para convertirse en sus propios jefes. Además, sólo está disponible para quienes pierden su trabajo de forma involuntaria (si te vas voluntariamente no hay prestación por desempleo).

Las ventajas de capitalizar el paro son evidentes: dinero fresco. Pero también lo son sus inconvenientes.  Se pierde buena parte del colchón del paro en caso de que la empresa fracase. En cualquier caso, es una opción a tener muy en cuenta.

Existen una serie de requisitos para poder capitalizar el paro. El primero de ellos, como es lógico, es estar en situación de desempleo en el momento de hacer la solicitud. Esto implica que hay que pedir la capitalización del paro antes de darse de alta como autónomo o llevar a cabo cualquier otro trámite. Quienes ya se encuentren en esa situación tendrán que darse de baja como trabajadores por cuenta propia o desistir del paro y su capitalización. Además, hay que tener por lo menos tres meses pendientes de pago y no haber sido beneficiario de un pago único en los últimos cuatro años, tal y como establece la guía informativa del Inem sobre este trámite.

Se podrá solcitar la capitalización del paro para:

  • El inicio de una actividad como trabajar por cuenta propia.
  • Constitución de una cooperativa o sociedad laboral en calidad de socio trabajador o de trabajo estable (no temporal).
  • Incorporación a una cooperativa o sociedad laboral en calidad de socio trabajador o de trabajo estable (no temporal).

La actividad o modelo determinará la cuantía de paro que se puede capitalizar. En este sentido, los trabajadores autónomos pueden solicitar en un sólo pago hasta el 60% del importe total de prestación pendiente de percibir o solicitar exclusivamente la cantidad que se justfique como inversión. Además, también podrán obtener  el importe total de la prestación pendiente de percibir para la subvención de las cuotas de la Seguridad Social.

Las alternativas son similares en el caso de las cooperativas, sólo que aquí lo que se cubre es la aportación obligatoria y/o voluntaria para convertirse en coperativista. Si la cantidad es inferior al 100% del capital pendiente de pago, el resto se puede destinar a la compensación de las cuotas de la Seguridad Social.

Aunque hay que estar en paro en el momento de solicitar la capitalización, convienen tener un plan de negocio bien estructurado, ya que habrá que acreditaruna memoria explicativa sobre el proyecto a realizar y a ser posible sobre su viabilidad en el caso de los autónomos. Además, la actividad empresarial debe iniciarse en un plazo máximo de un mes desde la concesión del derecho.

Imagen – ohadweb

  

     
    


  







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La difícil tarea de encontrar un compañero de viaje

1 ComentarioPublicado por Jose Trecet el 29 de Septiembre

Emprender no es sencillo y mucho menos en los tiempos que corren. La dificultad para encontrar financiación y nuevos clientes hace que muchos autónomos y pymes se empiecen a plantear nuevas formas de enfocar su actividad. Una de ellas es ‘fusionarse’ con otro empresario y tratar de hacer bueno el dicho de ‘la unión hace la fuerza’.

tratoEncontrar la persona adecuada es crítico para una empresa con recursos limitados como suelen ser las pyme, pero antes incluso de ponerse a buscar o de aceptar la propuesta de otro emprendedor hay que vencer el miedo a perder la independencia y la autonomía en la toma de decisiones. En una palabra, a perder buena parte de los motivos que impulsaron a muchos a emprender. Si se planifica adecuadamente y se halla al socio ideal esto ni tiene por qué suceder, simplemente contaremos con una o varias personas ante las que contrastar nuestras opiniones.

Los Encuentros Emprendedores de La Salle aboradarán este tema el miércoles 18 de noviembre con un evento titulado “Gestión de la entrada de nuevos socios“, que contará con la ponencia de Ignasi Costas, socio fundador de RCD Asesores legales y tributarios, y que hablará sobre los aspectos legales y fiscales a tener en cuenta al incorporar a socios a un proyecto empresarial. En este caso dejaremos de lado los aspectos más técnicos de esta operación y nos centraremos en las características que debemos buscar en el nuevo socio.

Algunos consejos aspectos básicos que debemos buscar en un nuevo socio son los siguientes:

Confianza. Quizás pueda parecer una perogrullada, pero si una persona no inspira confianza tras los primeros contactos quizás sea mejor no comprometer la empresa por muy buenas referencias que tenga. Evidentemente, no se trata de dejarse guiar exclusivamente por las sensaciones y detrás debe haber un trabajo de investigación acerca de la persona en concreto, su trayectoria profesional y su solidez económica. Pero si pese a todo sigue sin darnos buena espina, mejor dejar pasar la oportunidad y poder dormir tranquilos.

Misma visión del proyecto. Aunque puedan diferir en determinados planteamientos, ambos socios deben entender el negocio de la misma forma.Lo mismo puede aplicarse a las expectativas y los objetivos que tengan respecto al negocio y su unión.

Complementariedad. Es imprescindible compartir una serie de ideas sobre el modelo de negocio y la estrategia a largo plazo, pero lo principal para que una unión empresarial salga adelante es que los dos socios se complemente. De esta forma sí que podrán hacer bueno aquello de “cuatro ojos ven más que dos y dos cabezas piensan más que una”. Lo ideal es que posean conocimientos y capacidad de trabajo complementaria con algunos nexos de unión en los puntos del saber más débiles. Es decir, que sean capaces de sacar el máximo partido al trabajo en equipo.

Compromiso y capacidad de trabajo. Este suele ser uno de los puntos más conflictivos. En principio no tiene por qué haber una jerarquía entre los nuevos socios y por eso siempre es posible que surjan discrepancias en cuanto al ritmo y carga de trabajo. Hay que aprender a distinguir entre la capacidad de trabajo de una persona (lo ideal es que sea similar) y su compromiso. Lo importante es que este último sea sólido y, gracias a la confianza, saber que la otra persona está haciendo todo lo posible para que el proyecto llegue a buen puerto.

Solidez. Hay que buscar una persona con valores similares y una fortaleza mental similar a la nuestra. Se trata de encontrar al socio más sólido no sólo económicamente, sino también emocionalmente.

Esta es sólo una lista de características generales, ya que en todas las uniones no trabajaremos codo con codo con nuestros socios. De hecho, uno de los socios más habituales es el llamado capitalista, que se limita a aportar dinero a la empresa y sólo actúa como fuente de financiación.

Además de buscar una serie de valores y características, nunca debemos dejar de lado el aspecto más práctico: el económico. Hay que asegurarse que la persona con la que vamos a continuar nuestro camino como emprendedores cuenta, por lo menos, con la misma solidez económica que nosotros y que se trata de una persona profesional que no nos dejará tirados a las primeras de cambio.

Imagen – blmurch

¿Es la idea lo más importante?

Sin ComentariosPublicado por Jose Trecet el 25 de Septiembre

El primer evento de Encuentros Emprendedores giró en torno a la idea que debe articular cualquier proyecto empresarial y bajo el título “Creer en la idea” los ponentes expusieron la importancia de tener muy claro cuál es el objetivo final que moverá nuestro negocio. En este sentido es interesante plantearnos qué características debe tener esa idea y su trascendencia real para el éxito de la empresa.

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La cuestión surge en parte por un reciente post de François Derbaix donde directamente asegura que “la idea no es lo más importante, ni siquiera es un secreto” y por una conversación con Jesús Pérez acerca de las características que debe tener toda iniciativa empresarial. En principio, podría  para que una idea llegue a buen puerto debe ser realizable (tenemos que contar con el capital humano para ponerla en práctica), innovadora y debe aportar valor añadido. Aunque se pueden añadir multitud de características y matices, estos serían los tres pilares sobre los que tendrían que girar las actividades empresndoras. Si preguntamos a empresarios noveles cuál de todos es el más importante, seguramente elegirían la idea (innovadora y novedosa).

¿Tan importante es la idea en un negocio? Está claro que la idea de negocio es fundamental, pero no tanto porque se trate de lo ‘nunca visto, algo que nos hará millonarios’, sino porque debe definir la actividad de la empresa. Evidentemente, si la idea en cuestión descubre un nuevo mercado con gran potencial en el que todavía no hay competencia (Estrategia de los Océanos Azules), mejor que mejor, pero al final esto lo más trascendental. Lo que de verdad cuenta es cómo desarrollemos esa idea y si realmente vamos a ser capaces de aportar valor añadido al usuario.

Muchos emprendedores primerizos piensan que ya irán sumando los recursos que necesitan cuando el proyecto se ponga en marcha. Nada más lejos de la realidad. Siempre se puede escatimar algún recurso humano, pero sin un equipo válido y con capacidad de trabajo adaptada al objetivo (la idea), difícilmente podremos sacar el proyecto adelante. Es, por lo tanto, más importante que la idea en sí, porque será lo que nos ayude a materializarla.

Regresando a la propia idea, tampoco tiene por qué ser necesariamente innovadora y novedosa. Estados Unidos es un hervidero de proyectos del que nutrirse para adaptarlos al mercado español. Además, hay multitud de ejemplos de empresas que, sin ser las primeras en su campo, han sabido responder mejor a las necesidades del usuario y ahora son líderes o por lo menos se han hecho un hueco, que no es poco. Esto nos lleva directamente al tercer punto, la capacidad para aportar valor añadido. En el fondo sólo se trata de ser mejor que el resto en lo que hacer, aportar algo más al usuario para que este te elija a tí por encima de la competencia y para eso no hace falta ser novedoso, sino bueno. Una vez más, la clave está en la puesta en práctica de la idea, el desarrollo real del negocio.

Derbaix añade que la idea rara vez es un secreto (ya me he referido a Estados Unidos como un lugar del que tomar prestadas muy buenas ideas), y es que en un mundo cada vez más interconectado es casi imposible aislar nuestro proyecto hasta el último momento (especialmente si trabajamos en sectores como el tecnológico), por eso, muchos optan por compartirlo directamente y exponerse a las críticas y consejos como paso previo a su desarrollo. Una buena forma de probar la idea a coste cero.

Imagen -pfala

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El paso más complicado para cualquier emprendedor es decidirse a poner en práctica su idea. En los primeros pasos la mayoría compagina su trabajo por cuenta ajena con el desarrollo de que después deberá ser su negocio. Es en estas primeras fases donde hay que elegir la primera forma societaria bajo la que comenzar el proyecto y la mayoría se decanta establecerse como trabajador autónomo en lugar de crear una Sociedad Limitada (SL). ¿Es realmente la mejor opción? Lo cierto es que no hay una única respuesta y cada emprendedores debe analizar las ventajas e inconvenientes de cada una de las fórmulas.

Existen muchas diferencias entre constituirse como atónomo y crear una SL, empezando por los costes económicos y el tiempo que habrá que invertir en el papeleo, pero es que hasta la fiscalidad es diferente, así como las posibilidades de crecimiento de cada una de ellas. Antes precipitarnos en la elección conviene analizar las opciones de cada una y sus ventajas e inconvenientes.

En primer lugar, los trámites de constitución son ‘como la noche y el día’. Darse de alta como trabajador atuónomo es mucho más sencillo y menos costoso que constituir una SL. Se puede completar en una sola mañana. Los pasos son los siguientes: alta en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE), alta censal más opción del régimen fiscal (ambos se tramitan en la Agencia Tributaria, AEAT),  afiliación al Régimen Especial de Autónomos de la Seguridad Social (oficinas de la Seguridad Social) y la comuniación de apertura del centro de trabajo en caso de que fuera necesario.

Crear una Sociedad Limitada es bastante más complicado, como explican desde Gestionpyme. Primero hay que constituir la sociedad, adquirir una personalidad jurídica y seguir varios trámites hasta dar de alta la actividad. En este sentido, el primer documento necesario será el certificado de denominación social, que se obtiene en el Registro Mercantil Central, después habrá que firmar escritura pública de constitución, que se otorga ante notario por todos los socios integrantes de la sociedad y debe incluir los estatutos sociales, el sistema de administración y las aportaciones de capital que se realizarán, entre otros.  A continuación se liquidará el impuesto de transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados y se solicitará el número de idenficicación fiscal (NIF). Por último, se inscribirá la empresa en el Registro Mercantil. Además, habrá que acudir a la AEAT para dar de alta a la empresa en el IAE y hacer la declaración cental.

Las diferencias son notables y aunque en los últimos años el proceso se ha agilizado, la realidad es que en términos de coste temporal los autónomos salen ganando, incluso ante opciones como las de las Sociedades Limitadas Nueva Empresa (SLNE), que en teoría se puede crear de forma telemática en menos de 24 horas. Y esta no es la única ventaja. Hacerse autónomo también es más barato que crear una sociedad. El capital inicial suele ser uno de los puntos críticos para cualquier emprendedor y aquí ‘no hay color’. Constituirse como autónomo tiene un coste cero, mientras que crear una sociedad mercantil requiere dinero. En el caso de las SL el capital mínimo es de 3.005,06 euros y de 3.012 euros para las SLNE.

La mayor ventaja de la SL frente a los autónomos estriba en la responsabilidad que asume el emprendedor. Para los autónomos no existe diferencia entre el patrimonio mercantil, es decir, de la empresa, y el personal. Responden de forma ilimitada a las deudas que contraigan por su actividad. En el caso de la SL y la SLNE la responsabilidad se limita al patrimonio de la empresa.

En cuestiones fiscales también existen diferencias a favor de la SL, ya que dispone de mayores posibilidades para desgravar los gastos derivados de su actividad. A la hora de tributar, los ingresos del trabajador autónomo computarán en el IRPF como beneficio de su actividad económica y el tipo de interés dependerá del tramo al que esté sujeto (cuantos más ingresos, mayo). Por su parte, la empresa tributa en el impuesto de sociedades a un porcentaje fijo del 25% en el caso de las pymes.

En la revista Emprendedores también analizan la cuestión incluyendo un elemento interesante, la posibilidad de capitalizar el paro para emprender. Es decir, cobrar de golpe la prestación por desempleo para iniciar una actividad por cuenta propia. El resultado es que con esta opción, nada desdeñable teniendo en cuenta el aumento del desempleo, emprender como empresario individual o autónomo es 1.650,06 euros más económico.

Al final, lo que muchos emprendedores se hacen es optar por la solución más sencilla y económica en sus comienzos, es decir, hacerse autónomos, y después constituir una SL cuando el negocio está más maduro.

Imagen – Marco Bellucci