Antes de entrar en materia, quizás sería necesario explicar que es un iPad, aunque sea para los profanos en nuevas tecnolgías. En principio, podría pensarse que es como un ebook, ya que se le parece, pero sólo en apariencia. La realidad es que es muchas más cosas y supera con creces las prestaciones de un libro electrónico. Podríamos decir que es una especie de iPhone e iPod todo junto en un mismo aparato -por utilizar una analogía de productos de ‘la casa’-, además de tener parte de notebook. 
El negocio de los libros electrónicos es relativamente moderno. En los últimos años el Kindle de Amazon ha sido el gran dominador, pero la llegada de Apple seguro que va a transformar el mercado de arriba abajo. De hecho, la primera pregunta que tenemos que hacernos es si el iPad es realmente un ebook. Como ya hemos comentado antes el iPad ofrece muchas más posibilidades que un ebook y precisamente por eso su precio es casi del doble, por lo que las personas que quieran usarlo solo para leer, les sobra casi todo. Pero aquí es donde Apple aporta un valor añadido que se puede resumir en diseño -e incluso también marca-.
El iPad tiene algunas desventajas con respecto el Kindle, es necesaria una conexión WI-WI para poder descargar libros, pesa el doble y la batería dura unas diez horas, Kindle dura una semana…. Lo que es evidente es que la salida de este nuevo producto ha revitalizado el mercado de los eBooks. Y no solo los libros electrónicos, sino también las tablet PC, tanto Dell como Microsoft anunciaron próximos lanzamientos y Strategy Analytics estima que para 2014 este mercado moverá once mil millones de dólares.
Todo esto nos lleva a ver el modelo de negocio de Apple. Varias son las características que hacen convertirse en oro casi todo lo que crean -empezando por haber sido capaces de aprender de sus errores-. Lo primero de todo ello y fundamental es la marca, una gran ventaja competitiva. Innovación, a lo largo de todas las décadas que lleve de existencia siempre nos ha aportado elementos que se han convertido en fundamentales, con el ratón del ordenador.
Diseño, se podría decir que el diseño en Apple es un muy buen ejemplo de un modelo de negocio basado en la innovación de productos -y poco a poco de servicios también- a través del diseño, diseño de producto, diseño de interfaces, diseño de experiencias, etc. Según Steve Jobs “en el vocabulario de la mayoría de la gente, el diseño significa superficialidad, significa chapa; pero para mi nada puede ser más allá que el significado del diseño. El diseño es el alma fundamental de la creación hecha por el hombre”.
Además, Apple ha sido capaz de generar todo una ‘religión’ alrededor de sus productos, que tanto en el caso del iPhone como en el del iPad -sí, aunque acabe de salir al mercado- se traducen en multitud de aplicaciones que completan al propio aparato. Esto hace que sea todavía más atractivo.
Esta innovación tecnológica y flexibilidad, se une a un equipo directivo que, no es que se anteponga al consumidor, es que busca nuevas necesidades para él y localiza nuevos mercados. Y si además añades su fuerza financiera, su gran liquidez y la ausencia de deuda hace que sea posible hacer frente a nuevos retos. Evidentemente, no han faltado ni faltarán detractores para el iPad, como ya surgieron en el caso del iPhone, pero todo apunta a que, de nuevo, volverá a haber un antes y un después en el mercado tras este lanzamiento -o esto es por lo menos lo que han querido hacernos creer desde la propia Apple-.
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