Rezxa el refranero popular que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Los dichos tienen más sabiduría de lo que habitualmente podamos pensar. Pero como de tantas y tantas cosas, de todo se aprende, o eso es lo que deberíamos hacer. Es evidente que nadie nace aprendido y que de los golpes que vamos recibiendo es de donde debemos sacar lecciones para el futuro.
Sin embargo, no es tan fácil sacar provecho de los errores. Cuando una decisión no da los frutos que esperamos o simplemente algo sale mal no debemos hundirnos en la desesperación, sino pensar que ya lo haremos mejor más adelante, que eso está bien, tener un pensamiento positivo es necesario. Pero con esto tampoco no basta, para aprender realmente de los errores, debemos estudiar qué es lo que hemos hecho mal para saber exactamente cual fue la decisión incorrecta. A esto se le denomina error positivo.
Hace poco se ha publicado un libro que precisamente se llama así, El error positivo, y que desgrana cuales son las mejores formas para aprovechar estos fallos. Según los autores, Rafael Galán y Javier Escudero se pueden sacar siete lecciones: se aprende con los aciertos, no siempre los errores son fracasos, los errores se pueden gestionar, hay errores que no son tales aunque todo el mundo crea que lo son, los errores te ayudan a estar más alerta y a no bajar la guardia, el error exige volver a empezar…y no pasa nada, se aprenden lecciones de los errores de los demás.
Una de las peores actitudes que podemos adoptar es ignorar los errores o pensar que ha salido mal de casualidad y que como siempre se suele hacer bien no pasa nada. El hecho de mirar para otro lado es una clara negligencia, ya que seguro que se volverá a producir. Directamente relacionado con esto es reconocer cuando nos hemos equivocado, asumir las consecuencias y adoptar las medidas necesarias para que no vuelva a pasarnos lo mismo.
Otra forma de aprender de los errores es la observación de la competencia. Nunca se debe perder de vista a la competencia, por muchas razones, y de todas ellas la que ahora nos importa es para aprender de errores ajenos. Estudiar sus estrategias hasta donde nos sea posible y ver qué les ha ocurrido y procurar que eso mismo no nos pase a nosotros.
Para poder aprender de todos lo errores, lo primero que debemos tener es predisposición, no cerrarnos en banda y decidir que todo ha ocurrido por mala suerte. Para encarar los errores de la mejor forma debemos tener claras algunas cosas. No hay éxito sin error, resolverlos te hace más fuerte, si un error se tapa, seguro que vuelve a suceder. Además, la mayoría de los errores que se ocultan acaban en fracaso.
Es evidente que el objetivo de todas las personas es no cometer errores, pero como eso es imposible y los cometemos a diario lo que debemos hacer es a convivir con ellos y aprender en la medida de lo posible.

Desde Encuentros Emprendedores estamos haciendo un concurso para que compartáis con nosotros los errores que habéis cometido que os hayan servido para aprender y que al mismo tiempo os hayan dejado con una sonrisa en la boca.
Imagen – Flickr.com
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