Diciembre marca el final del año y como es lógico hay que pensar por una parte en el cierre del presente ejercicio y por otra en planificar el próximo. En términos administrativos esto se traduce en repasar el presupuesto, ultimar aspectos fiscales de 2009 y proyectar esos mismos parámetros para 2010.
Las últimas semanas del año suelen ofrecer el sosiego ideal (a excepción de determinados negocios estacionarios) para hacer balance del ejercicio y rematar temas pendientes. Uno de los ejercicios más provechosos es comparar las previsiones presupuestarias de principios de año con el resultado final para determinar si se han cumplido los objetivos y, sobre todo, evaluar la capacidad estratégica del empresario.
Además, una revisión del presupuesto puede ayudar a encontrar desgases que habían pasado inadvertidos hasta el momento, recordar trabajos pendientes de cobro y hacerse una idea detallada de la situación en la que la empresa afronta el nuevo año. Repasar las cuentas es también imprescindible para la segunda actividad planteada para los últimos días del año: preparar la cita anual con Hacienda a través del Impuesto de Sociedades y la declaración de IRPF.
Aunque el margen de maniobra es estrecho, todavía es posible sacar partido de deducción por inversiones en tecnología, contratación de empleados, proyectos exportadores… Y en el peor de los casos servirá para darse cuenta del dinero que se podría haber ahorrado la empresa en caso de haber planificado el año fiscal. En este sentido, desde la revista Emprendedores han elaborado una guia para ahorrar impuestos en 2010 que puede ser de gran utilidad.
Imagen - sauceb
Sin Comentarios para este artículo