

DIFUSIÓN - ¿Cómo vender más y mejor?
Ángel García Butragueño. Director Turismo y Ocio y Miembro del Consejo Asesor en Brain Trust CS.
En La Salle son conscientes de la importancia de la formación continua en la empresa no sólo para la propia organización sino también el desarrollo de la carrera profesional del empresario y/o trabajador -no en vano, el Parque de Innovación La Salle forma parte de la La Salle International Graduate School-. El problema es que muchos emprendedores y pequeñas compañías descuidan este área por falta de tiempo o recursos.
No es extraño ver a empresarios que sólo forman a sus empleados cuando no hay otro remedio porque es imprescindible que aprendan a manejar un determinado programa o por ejemplo porque necesitan implementar la nueva normativa contable. Es decir, todavía muchas empresas siguen viendo la formación de sus empleados como un coste prescindible en lugar de como una inversión. Tan sólo las compaías más cercanas a sectores tecnológicos son realmente conscientes de la necesidad de renovar constantemente los conocimientos de sus trabajadores para mejorar así la competencia de su personal.
Pero tampoco se trata de formar por formar. Para que esta inversión sea reantable, hay que contar con un plan bien definido y alineado con los objetivos de la empresa. En el fondo se trata de preveer hacia donde se desarrollará la activida de la empresa y qué conocimientos o habilidades habrá que adquirir durante el camino. Del mismo modo, la formación continua es una forma de incentivar a los empleados, premiar a los más válidos y, en definitiva, de mejorar el valor de la empresa. Y es que si bien las ventajas de formar a un trabajador son muy claras para la persona que recibe esa educación, no lo son menos en el caso de la propia compañía.
Algunos de estos beneficios incluyen la mejora de las capacidades de los empleados, ayuda para adaptarse a los cambios del mercado, mejora de la competitivida, calidad, productividad y rentabilidad en el desarrollo de procesos o la mejora de la imagen de marca como empresa y la transmisión de una cultura empresarial positiva.
Tras leer este pequeño resumen de las bondades de la formación continua, puede que algunos pequeños empresarios y emprendedores empiecen a estudiar la posibilidad de implantar una estrategia de formación, aunque también es factible que en la mayoría de los casos todo quede en aguas de borraja. Y es que apostar por formar a los empleados implica una inversión que no todas las pequeñas empresas pueden asumir. En este punto conviene diferenciar entre el apartado económico y el del tiempo que es necesario dedicar a formarse.
En la actualida existen numerosas alternativas para acceder a cursos de formación gratuitos para empresa. La más sencilla es acudir a la Fundación Tripartita, que reune información sobre los cursos subvencionados para empresa y autónomos. Hay que tener en cuenta que toda empresa destina por ley una parte del salario que paga a sus trabajadores a la formación y que de esta forma puede acceder a cursos gratuitos en función de ese capital aportado. Así, pues apartado económico no tiene por qué ser un impedimento para formar a los trabajadores de la empresa o para formarse como emprendedor.
Los aspectos de la inversión de tiempo que requiere la formación son diferentes. En un mundo tan acelerado como el actual no todas las personas están dispuestas a dedicar una serie de horas de su tiempo libre a formarse y no todas las empresas consienten que sus empleados dejen de producir en horas de trabajo para aprender. La clave, según explican desde la Fundación Tripartita, pasa en muchos casos por diseñar cursos de duración corta (de un mes como mucho) y que no requieran la atención de trabajador por más de unas pocas horas semanales. Se trataría de microcursos más especializados en áreas muy concretas.
En el mejor de los casos, casi siempre es posible llegar a un acuerdo y lograr que trabajador y empresa compartan gastos y sobre el tiempo de dedicación que exija el curso. En el caso de los gastos, si el curso excede el coste subvencionado, la empresa bien puede aportar la cantidad establecida por al subvención y que sea el propio trabajador quien abone el resto o establecer cláusulas de permanencia en la empresa si decide correr con todos los gastos. Con el tiempo que requiera el curso ocurre algo parecido, ya que también se puede compartir. Así, la parte más relacionada con las clases podría correr a cargo de la empresa y la del estudio del tiempo libre del trabajador. Evidentemente cada una de las partes puede esgrimir que la otra será la principal beneficiada y que por eso no está dispuesta a ceder su tiempo, pero como ya hemos visto, en lo referente a la formación contínua, tanto empresa como empleado salen bien parados, así que… ¿No será mejor ponerse de acuerdo?
Imagen – Universidad de Navarra en Flickr
Informenme por favor si este centro de formacion La SALLE es el mismo q esta en honduras.