Si no quieres tener a nadie que te diga cómo tienes que hacer las cosas y quieres ser tu propio jefe, una de las soluciones más sencillas que hay es montar una franquicia. Pero lo primero que tenemos que hacer es aclarar y explicar qué es una franquicia. A grandes rasgos, se podría decir que es utilizar un modelo de negocio que sabes que funciona. Una persona que ha montado un negocio y que con los años lo ha depurado y le funciona bien ofrece a otras todo ese conocimiento a cambio una plusvalía que se denomina “royalty”.
Este tipo de negocio ha existido desde hace muchos años, pero fue en la Edad Media cuando se acuñó la palabra franquicia. A lo largo de Camino de Santiago francés aparecieron pequeños pueblos con privilegios especiales llamados franquicias, en alusión a la palabra franco, que quería decir libre, exento.
La franquicia es la solución empresarial que mayor desarrollo está teniendo en los países industrializados dadas las ventajas que tiene tanto para el franquiciado como para el franquiciador. Pero vamos a lo más práctico. ¿Cuáles son las ventajas de una franquicia? Debemos pensar también que hay desventajas, porque de otra forma todo el mundo tendría una franquicia… Pero antes de nada vamos a introducir algunos términos.
Franquicia: la franquicia es una modalidad de distribución y marketing a través de la cual el franquiciador concede a una persona física o jurídica -el franquiciado- el derecho a operar con un concepto de negocio, comercializando un producto o prestando un servicio bajo el formato de negocio del franquiciador y bajo su propia marca.
Franquiciado: el franquiciado es el inversor, físico o jurídico, que adquiere el derecho de comercializar un determinado concepto de negocio y todos los métodos inherentes a él, desarrollados por el franquiciador. A su vez, mantendrá vínculos con este último para recibir asistencia tanto inicial como continuada.
Franquiciador: el franquiciador es una persona física o jurídica que ha desarrollado un negocio bajo un método determinado, referente a un producto o servicio, y que busca su expansión a través de la búsqueda de inversores a los que otorgará el derecho a operar bajo su marca y con su método operativo y organizativo. El franquiciador prestará una asistencia inicial y continuada a dichos inversores -franquiciados- a través del asesoramiento, entrenamiento y orientación para el desarrollo del concepto de negocio.
Contrato de franquicia: el contrato de franquicia es el documento que firman el franquiciador y franquiciado. Constituye la base de la relación y contiene obligaciones y derechos para ambas partes. A través del mismo se transmiten los derechos sobre la marca y el Saber Hacer. Debe ser equilibrado y proteger los intereses por igual de franquiciado y franquiciador.
Cánon de entrada, se trata de una cantidad que habrá de abonar el franquiciado para poder adherirse a una red de franquicias. El importe del canon o derecho variará en función de diversos aspectos, como el tiempo que lleve funcionando la red, la rentabilidad que ofrece…
Royalty: equivale a un pago (fijo o variable), generalmente mensual, del franquiciado al franquiciador. Es una contraprestación por los servicios prestados por la central y por el uso y disfrute la marca franquiciada. Se calcula habitualmente sobre el beneficio bruto obtenido por la explotación del negocio.
Para más información podeis seguir este enlace y vereis todo el mundo de posibilidades que ofrecen las franquicias. Además, existe una asocición que agrupa a los franquiciadores de españa. En sucesivos post iremos ampliando conceptos e información interesante sobre este apasionante mundo.
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