

DIFUSIÓN - ¿Cómo vender más y mejor?
Ángel García Butragueño. Director Turismo y Ocio y Miembro del Consejo Asesor en Brain Trust CS.
Para toda empresa con cierto recorrido llega un momento en el que para continuar con esa progresión necesita algo más. Se trata de puntos de inflexión casi siempre difíciles de identificar pero que suelen coincidir con momentos de estrés y mucho trabajo para el emprendedor. No es sencillo tomar la decisión, especialmente cuando se trata de la primera contratación con todo lo que esto implica.
Es lógico e incluso deseable tener dudas, sobre todo porque eso obligará a reflexionar acerca de las necesidades de la empresa. En LosRecursosHumanos.com proponen una serie de preguntas que pueden servir como orientación y aunque la mayoría están dirigidas a empresas que ya cuenta con algún empleado hay otras que sí son interesantes. En este sentido las dos más reseñables son las que se refieren a la carga de trabajo, uno de los elementos más fáciles de medir. El test insta a los empresarios a pensar con cuanta frecuencia ha tenido que extender los plazos de entrega o reagendar compromisos, así como el gasto en horas extra. Básicamente se trata de analizar si el empresario y por lo tanto la empresa está al límite de su capacidad laboral.
Evidentemente siempre van a existir momentos en los que la carga de trabajo sea mayor pero si esta situación se extiende en el tiempo deberían saltar las luces de alarma. En realidad es relativamente fácil de medir si previamente hemos hecho un buen trabajo de planificación y contamos con unos objetivos claros. Cuando invertimos horas y horas de trabajo sin acercarnos a esos objetivos es que hay un problema de productividad o gestión del tiempo o es que realmente hace falta buscar ayuda.
Una vez hemos determinado que efectivamente necesitamos ayuda llega el momento de buscarla. En este punto existen dos alternativas: contratar un empleado a tiempo completo o trabajar con freelances y empresas de servicios especilazadas. La primera tiene varios inconvenientes, empezando por que la relación laboral es mucho más estricta y las consecuencias de equivocarse en la elección mayores tanto económicas como en lo que a pérdida de tiempo se refiere. Sin embargo, también es la más razonable a largo plazo si realmente creemos en el proyecto.
Un empleado a tiempo completo, especialmente si es el primero, no debe diferir mucho a lo que ya vimos a la hora de buscar un socio de negocios. En principio debe tratarse de una persona que comparta los principios éticos del empresario pero que a la vez complemente sus habilidades y sobre todo aporte conocimientos en áreas donde el el primero no sea un experto. De esta forma, para un emprendedor con perfil técnico puede convenir alguien que tenga habilidades más enfocadas a la labor comercial y viceversa.
En definitiva, se trata de incorporar no tanto un empleado como un socio a través del cuál crecerá la empresa.
Imagen – kulyka
El primer evento de Encuentros Emprendedores giró en torno a la idea que debe articular cualquier proyecto empresarial y bajo el título “Creer en la idea” los ponentes expusieron la importancia de tener muy claro cuál es el objetivo final que moverá nuestro negocio. En este sentido es interesante plantearnos qué características debe tener esa idea y su trascendencia real para el éxito de la empresa.

La cuestión surge en parte por un reciente post de François Derbaix donde directamente asegura que “la idea no es lo más importante, ni siquiera es un secreto” y por una conversación con Jesús Pérez acerca de las características que debe tener toda iniciativa empresarial. En principio, podría para que una idea llegue a buen puerto debe ser realizable (tenemos que contar con el capital humano para ponerla en práctica), innovadora y debe aportar valor añadido. Aunque se pueden añadir multitud de características y matices, estos serían los tres pilares sobre los que tendrían que girar las actividades empresndoras. Si preguntamos a empresarios noveles cuál de todos es el más importante, seguramente elegirían la idea (innovadora y novedosa).
¿Tan importante es la idea en un negocio? Está claro que la idea de negocio es fundamental, pero no tanto porque se trate de lo ‘nunca visto, algo que nos hará millonarios’, sino porque debe definir la actividad de la empresa. Evidentemente, si la idea en cuestión descubre un nuevo mercado con gran potencial en el que todavía no hay competencia (Estrategia de los Océanos Azules), mejor que mejor, pero al final esto lo más trascendental. Lo que de verdad cuenta es cómo desarrollemos esa idea y si realmente vamos a ser capaces de aportar valor añadido al usuario.
Muchos emprendedores primerizos piensan que ya irán sumando los recursos que necesitan cuando el proyecto se ponga en marcha. Nada más lejos de la realidad. Siempre se puede escatimar algún recurso humano, pero sin un equipo válido y con capacidad de trabajo adaptada al objetivo (la idea), difícilmente podremos sacar el proyecto adelante. Es, por lo tanto, más importante que la idea en sí, porque será lo que nos ayude a materializarla.
Regresando a la propia idea, tampoco tiene por qué ser necesariamente innovadora y novedosa. Estados Unidos es un hervidero de proyectos del que nutrirse para adaptarlos al mercado español. Además, hay multitud de ejemplos de empresas que, sin ser las primeras en su campo, han sabido responder mejor a las necesidades del usuario y ahora son líderes o por lo menos se han hecho un hueco, que no es poco. Esto nos lleva directamente al tercer punto, la capacidad para aportar valor añadido. En el fondo sólo se trata de ser mejor que el resto en lo que hacer, aportar algo más al usuario para que este te elija a tí por encima de la competencia y para eso no hace falta ser novedoso, sino bueno. Una vez más, la clave está en la puesta en práctica de la idea, el desarrollo real del negocio.
Derbaix añade que la idea rara vez es un secreto (ya me he referido a Estados Unidos como un lugar del que tomar prestadas muy buenas ideas), y es que en un mundo cada vez más interconectado es casi imposible aislar nuestro proyecto hasta el último momento (especialmente si trabajamos en sectores como el tecnológico), por eso, muchos optan por compartirlo directamente y exponerse a las críticas y consejos como paso previo a su desarrollo. Una buena forma de probar la idea a coste cero.
Imagen -pfala
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