• 22 de junio 2010
  • CONOCIMIENTO – Como emprender en Internet: 22 de Junio
  • Parque de Innovación de La Salle. .
  • Avda. Valdermarín 81, 28023, Madrid

CONOCIMIENTO – Como emprender en Internet: 22 de Junio

con Jerome Engel, Gustavo Garcia Brusilovsky y David Martín



Cómo hacer un plan de incentivos

Sin ComentariosPublicado por Pablo el 15 de Junio

La creación de sistemas para lograr que los empleados tengan un mayor grado de motivación se puede conseguir de una forma efectiva mediante un plan de incentivos. Es un aspecto que cada vez se hace más necesario en los mercados competitivos en los que se mueve la empresa del siglo XXI.

Un plan de incentivos tiene éxito cuando cuenta con el apoyo general, de los empleados y además existe una cultura de trabajo en equipo y existe una confianza y que las personas de toda la empresa tengan el sentimiento de que están involucrados a todos los niveles de la organización.

A la hora de realizar el plan de incentivos hay varios aspectos a tener en cuenta. El primero de todos ellos es que un plan de este tipo es interesante cuando se pueden medir los resultados, existe una clara relación entre el esfuerzo realizado por los trabajadores y los resultados, los cargos son el reflejo de los esfuerzos que se han realizado de forma individual. La calidad es un aspecto fundamental que no debemos olvidar, así que también debemos medirla y controlarla.

Lo que es evidente es que no toda la empresa va a tener los mismos objetivos, a pesar de que el trabajo en equipo es indispensable hoy día, los objetivos tendrán que ser distintos dependiendo del departamento en el que se esté.

A la hora de implantarlo hay que saber que se garantiza la relación directa entre esfuerzo y recompensa, los empleados deben comprender y calcular el plan con facilidad y tampoco debemos olvidar que es imprescindible crear unos objetivos que sean realizables. Unos objetivos que sean inalcanzables producen desmotivación con la consecuente bajada de producción.

Por otra parte tendremos que tener en cuenta que las personas dirigen sus esfuerzos hacia donde son recompensados, las recompensas también castigan, pueden generar rupturas en las relaciones.

Sobre los incentivos que se ofrecen una vez alcanzados los objetivos ha habido un gran cambio en los últimos años. Hasta hace no mucho lo que se daba era dinero, pero de un tiempo a esta parte ha sido sustituido por beneficios sociales, tales como salir antes del trabajo, descuentos en ocio, etc.

Gracias a un buen plan de incentivos equilibrado y atractivo, es posible conseguir que todos los miembros de la empresa hagan suyos los objetivos corporativos. Es una de los formas por las que se puede conseguir que la empresa sea mejor, ya que con los empleados motivados y contentos la eficiencia es mucho mayor.

Imagen obtenida de www.flickr.com

Como ahorrar en los viajes de empresa

Sin ComentariosPublicado por Pablo el 19 de Mayo

En un mundo global como el que tenemos, es numerosas ocasiones es necesario tener reuniones, congresos o ferias que no están necesariamente en nuestra ciudad, y en muchas ocasiones si siquiera en nuestro país. Es el momento en el que se hace imprescindible un desplazamiento.

Antes de ver si hay que realizar un viaje es intentar aprovechar todas las ventajas que proporciona la tecnología en lo que a comunicación se refiere. Concretamente las videoconferencias pueden ser una gran ayuda y una solución para muchas de las necesidades que pueden provocar tener que hacer un viaje.

Varios son los aspectos a tratar antes de iniciar estos desplazamientos. ¿Cuántas personas deben ir? ¿Cuántas noches se pasarán fuera? Respecto a esta última pregunta lo que podemos decir es que, en la medida que nos sea posible, tengamos todo el trabajo previo realizado para así estar el menor tiempo fuera.

Respecto a la primera de las preguntas depende mucho del tipo de evento que se tenga, así como las necesidades de la empresa, ya que en muchas ocasiones pueden desplazarse varias personas solo para dar imagen, que sería el caso de una feria.

Pero metiéndonos ya de lleno en temas de ahorro, hay que ver las cosas con sentido común, en cuanto sepamos que hay que ir a algún sitio lo que hay que hacer es la reserva de avión, ya que cuanto antes se haga más barato sale, incluso sería posible hacer una tarjeta de viajero frecuente, que suelen dar puntos y tener bonificaciones con futuros viajes.

En cuanto al alojamiento se refiere, tenemos que tener en cuenta que por encima de todo tiene que primar que sea un sito donde podamos descansar de forma adecuada para poder rendir al día siguiente, lo cual quiere decir que debe ser un hotel alejado de zonas de ocio o lugares donde pueda haber ruido nocturno. En caso de hacer viajes frecuentemente, es posible llegar a distintos acuerdos con las cadenas hoteleras.

Con respecto al transporte en el lugar de la reunión se pueden hacer dos cosas, bien recurrir al taxi, o bien recurrir a un coche de alquiler. Al igual que en los casos anteriores, se puede llegar a un acuerdo con las distintas compañías de alquiler de vehículos para tener precios especiales.

Otra posibilidad que existe es tener una pequeña agencia de viajes en la empresa, a esto se le denomina implant, y ellos se encargan de toda la gestión del viaje. Lo que hay que ver es si sale rentable tener este servicio dentro de la empresa.

Como aprender de los errores

Sin ComentariosPublicado por Pablo el 09 de Abril

Rezxa el refranero popular que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Los dichos tienen más sabiduría de lo que habitualmente podamos pensar. Pero como de tantas y tantas cosas, de todo se aprende, o eso es lo que deberíamos hacer. Es evidente que nadie nace aprendido y que de los golpes que vamos recibiendo es de donde debemos sacar lecciones para el futuro.peorempresa

Sin embargo, no es tan fácil sacar provecho de los errores. Cuando una decisión no da los frutos que esperamos o simplemente algo sale mal no debemos hundirnos en la desesperación, sino pensar que ya lo haremos mejor más adelante, que eso está bien, tener un pensamiento positivo es necesario. Pero con esto tampoco no basta, para aprender realmente de los errores, debemos estudiar qué es lo que hemos hecho mal para saber exactamente cual fue la decisión incorrecta. A esto se le denomina error positivo.

Hace poco  se ha publicado un libro que precisamente se llama así, El error positivo, y que desgrana cuales son las mejores formas para aprovechar estos fallos. Según los autores, Rafael Galán y Javier Escudero se pueden sacar siete lecciones: se aprende con los aciertos, no siempre los errores son fracasos, los errores se pueden gestionar, hay errores que no son tales aunque todo el mundo crea que lo son, los errores te ayudan a estar más alerta y a no bajar la guardia, el error exige volver a empezar…y no pasa nada, se aprenden lecciones de los errores de los demás.

Una de las peores actitudes que podemos adoptar es ignorar los errores o pensar que ha salido mal de casualidad y que como siempre se suele hacer bien no pasa nada. El hecho de mirar para otro lado es una clara negligencia, ya que seguro que se volverá a producir. Directamente relacionado con esto es reconocer cuando nos hemos equivocado, asumir las consecuencias y adoptar las medidas necesarias para que no vuelva a pasarnos lo mismo.

Otra forma de aprender de los errores es la observación de la competencia. Nunca se debe perder de vista a la competencia, por muchas razones, y de todas ellas la que ahora nos importa es para aprender de errores ajenos. Estudiar sus estrategias hasta donde nos sea posible y ver qué les ha ocurrido y procurar que eso mismo no nos pase a nosotros.

Para poder aprender de todos lo errores, lo primero que debemos tener es predisposición, no cerrarnos en banda y decidir que todo ha ocurrido por mala suerte. Para encarar los errores de la mejor forma debemos tener claras algunas cosas. No hay éxito sin error, resolverlos te hace más fuerte, si un error se tapa, seguro que vuelve a suceder. Además, la mayoría de los errores que se ocultan acaban en fracaso.

Es evidente que el objetivo de todas las personas es no cometer errores, pero como eso es imposible y los cometemos a diario lo que debemos hacer es a convivir con ellos y aprender en la medida de lo posible.

elerrorpositivo

Desde Encuentros Emprendedores estamos haciendo un concurso para que compartáis con nosotros los errores que habéis cometido que os hayan servido para aprender y que al mismo tiempo os hayan dejado con una sonrisa en la boca.

Imagen – Flickr.com

¿Hacia dónde se dirige la empresa? ¿En qué mercados quiere estar a corto y largo plazo? ¿Cómo se va a ampliar la base de clientes? Todas estas preguntas deben encontrar su respuesta en lo que se conoce como el plan estratégico, que en teoría sirve para marcar los objetivos de la compañía y cómo lograrlos. En los ámbitos de la alta gestión empresarial se concede la máxima importancia a este documento, que se podría definir como la hoja de ruta de la empresa hacia el éxito (o por lo menos lo que esa compañía considere como exitoso).

La mayoría de las grandes multinacionales no conciven su desarrollo sin un plan estratégico, pero conviene cuestionarse si ocurre lo mismo con las pyme y las empresas de nueva creación. ¿Tan imprescindible resulta un plan estratégico profesional? y, sobre todo, ¿Merece la pena invertir el tiempo que requiere su creación? Lo cierto es que en este caso la respuesta no está del todo clara. Quizás todo se deba a un error de forma y de formación, ya que la mayoría de ejemplos, consejos y fórmulas para desarrollar un plan estratégico tradicional están enfocados hacia la gran empresa y no siempre se pueden aplicar entornos más reducidos.

En este sentido, puede ser importante contar con un plan de negocios, siempre que este se adapte a la realidad de la empresa, su tamaño y sus recursos. De nada sirve elaborar un plan estratégico y de negocios perfecto si después no se disponen de los medios para ejecutarlo o si está del todo alejado de las posibilidades de la empresa.

Este problema se puede extrapolar a otros ámbitos de la empresa. Uno de los más ilustrativos es el de la publicidad y marketing. Una de las recomendaciones más repetidas es que en tiempos de crisis hay que mantener (sino aumentar incluso) la inversión en este área. Se trata de una afirmación que puede ser útil para una multinacional, pero no para una pyme con un presupuesto mucho más ajustado y que por lo tanto debe ser más selectiva en sus inversiones. Lo mismo sucede con otros cientos de estrategias de marketing que difícilmente pueden traspasarse con éxito al mundo de los emprendedores.

Redes sociales, tarjetas de visita, publicidad online, marketing viral… son herramientas muy válidas, pero no todas se pueden adaptar a las necesidades de una pyme y mucho menos a su presupuesto. Por fortuna, muchas de estas herramientas son gratuitas o semi-gratuitas. Es decir, no supondrán un saldo negativo para la cuenta de resultados, pero también conviene contabilizar el tiempo y los recursos que hará falta dedicar -algo que ya abordamos en un post anterior-.

Pero retomando la cuestión del plan estratégico y por extensión del plan de negocios, siempre será conveniente contar con uno, pero adaptado a la realidad y los objetivos de la empresa. Un pyme no siempre necesitará un documento profesional y puede que le baste con un esbozo a modo de guía. De hecho, hay multitud de proyectos que comenzaron sólo con una idea, sin demasiada planificación y que hoy en día son grandes multinacionales… Eso sí, también hay que ser consciente de que en el momento de buscar financiación posiblemente sí sean necesarias estas herramientas para poder convencer al socio capitalista, pero hasta entonces, bien puede valer sólo una idea y un objetivo no tan profesional y concreto.

La importancia de la formación

1 ComentarioPublicado por Jose Trecet el 20 de Enero

En La Salle son conscientes de la importancia de la formación continua en la empresa no sólo para la propia organización sino también el desarrollo de la carrera profesional del empresario y/o trabajador -no en vano, el Parque de Innovación La Salle forma parte de la La Salle International Graduate School-. El problema es que muchos emprendedores y pequeñas compañías descuidan este área por falta de tiempo o recursos.

No es extraño ver a empresarios que sólo forman a sus empleados cuando no hay otro remedio porque es imprescindible que aprendan a manejar un determinado programa o por ejemplo porque necesitan implementar la nueva normativa contable. Es decir, todavía muchas empresas siguen viendo la formación de sus empleados como un coste prescindible en lugar de como una inversión. Tan sólo las compaías más cercanas a sectores tecnológicos son realmente conscientes de la necesidad de renovar constantemente los conocimientos de sus trabajadores para mejorar así la competencia de su personal.

Pero tampoco se trata de formar por formar. Para que esta inversión sea reantable, hay que contar con un plan bien definido y alineado con los objetivos de la empresa. En el fondo se trata de preveer hacia donde se desarrollará la activida de la empresa y qué conocimientos o habilidades habrá que adquirir durante el camino. Del mismo modo, la formación continua es una forma de incentivar a los empleados, premiar a los más válidos y, en definitiva, de mejorar el valor de la empresa. Y es que si bien las ventajas de formar a un trabajador son muy claras para la persona que recibe esa educación, no lo son menos en el caso de la propia compañía.

Algunos de estos beneficios incluyen la mejora de las capacidades de los empleados, ayuda para adaptarse a los cambios del mercado, mejora de la competitivida, calidad, productividad y rentabilidad en el desarrollo de procesos o la mejora de la imagen de marca como empresa y la transmisión de una cultura empresarial positiva.

Tras leer este pequeño resumen de las bondades de la formación continua, puede que algunos pequeños empresarios y emprendedores empiecen a estudiar la posibilidad de implantar una estrategia de formación, aunque también es factible que en la mayoría de los casos todo quede en aguas de borraja. Y es que apostar por formar a los empleados implica una inversión que no todas las pequeñas empresas pueden asumir. En este punto conviene diferenciar entre el apartado económico y el del tiempo que es necesario dedicar a formarse.

En la actualida existen numerosas alternativas para acceder a cursos de formación gratuitos para empresa. La más sencilla es acudir a la Fundación Tripartita, que reune información sobre los cursos subvencionados para empresa y autónomos. Hay que tener en cuenta que toda empresa destina por ley una parte del salario que paga a sus trabajadores a la formación y que de esta forma puede acceder a cursos gratuitos en función de ese capital aportado. Así, pues apartado económico no tiene por qué ser un impedimento para formar a los trabajadores de la empresa o para formarse como emprendedor.

Los aspectos de la inversión de tiempo que requiere la formación son diferentes. En un mundo tan acelerado como el actual no todas las personas están dispuestas a dedicar una serie de horas de su tiempo libre a formarse y no todas las empresas consienten que sus empleados dejen de producir en horas de trabajo para aprender. La clave, según explican desde la Fundación Tripartita, pasa en muchos casos por diseñar cursos de duración corta (de un mes como mucho) y que no requieran la atención de trabajador por más de unas pocas horas semanales.  Se trataría de microcursos más especializados en áreas muy concretas.

En el mejor de los casos, casi siempre es posible llegar a un acuerdo y lograr que trabajador y empresa compartan gastos y sobre el tiempo de dedicación que exija el curso. En el caso de los gastos, si el curso excede el coste subvencionado, la empresa bien puede aportar la cantidad establecida por al subvención y que sea el propio trabajador quien abone el resto o establecer cláusulas de permanencia en la empresa si decide correr con todos los gastos. Con el tiempo que requiera el curso ocurre algo parecido, ya que también se puede compartir. Así, la parte más relacionada con las clases podría correr a cargo de la empresa y la del estudio del tiempo libre del trabajador. Evidentemente cada una de las partes puede esgrimir que la otra será la principal beneficiada y que por eso no está dispuesta a ceder su tiempo, pero como ya hemos visto, en lo referente a la formación contínua, tanto empresa como empleado salen bien parados, así que… ¿No será mejor ponerse de acuerdo?

Imagen – Universidad de Navarra en Flickr