• 17 de febrero 2010
  • 18:80 h
  • DIFUSIÓN - ¿Cómo vender más y mejor?
  • Parque Innovación La Salle
  • Av. Valdemarín 81, Madrid

DIFUSIÓN - ¿Cómo vender más y mejor?

Ángel García Butragueño. Director Turismo y Ocio y Miembro del Consejo Asesor en Brain Trust CS.


¿Hacia dónde se dirige la empresa? ¿En qué mercados quiere estar a corto y largo plazo? ¿Cómo se va a ampliar la base de clientes? Todas estas preguntas deben encontrar su respuesta en lo que se conoce como el plan estratégico, que en teoría sirve para marcar los objetivos de la compañía y cómo lograrlos. En los ámbitos de la alta gestión empresarial se concede la máxima importancia a este documento, que se podría definir como la hoja de ruta de la empresa hacia el éxito (o por lo menos lo que esa compañía considere como exitoso).

La mayoría de las grandes multinacionales no conciven su desarrollo sin un plan estratégico, pero conviene cuestionarse si ocurre lo mismo con las pyme y las empresas de nueva creación. ¿Tan imprescindible resulta un plan estratégico profesional? y, sobre todo, ¿Merece la pena invertir el tiempo que requiere su creación? Lo cierto es que en este caso la respuesta no está del todo clara. Quizás todo se deba a un error de forma y de formación, ya que la mayoría de ejemplos, consejos y fórmulas para desarrollar un plan estratégico tradicional están enfocados hacia la gran empresa y no siempre se pueden aplicar entornos más reducidos.

En este sentido, puede ser importante contar con un plan de negocios, siempre que este se adapte a la realidad de la empresa, su tamaño y sus recursos. De nada sirve elaborar un plan estratégico y de negocios perfecto si después no se disponen de los medios para ejecutarlo o si está del todo alejado de las posibilidades de la empresa.

Este problema se puede extrapolar a otros ámbitos de la empresa. Uno de los más ilustrativos es el de la publicidad y marketing. Una de las recomendaciones más repetidas es que en tiempos de crisis hay que mantener (sino aumentar incluso) la inversión en este área. Se trata de una afirmación que puede ser útil para una multinacional, pero no para una pyme con un presupuesto mucho más ajustado y que por lo tanto debe ser más selectiva en sus inversiones. Lo mismo sucede con otros cientos de estrategias de marketing que difícilmente pueden traspasarse con éxito al mundo de los emprendedores.

Redes sociales, tarjetas de visita, publicidad online, marketing viral… son herramientas muy válidas, pero no todas se pueden adaptar a las necesidades de una pyme y mucho menos a su presupuesto. Por fortuna, muchas de estas herramientas son gratuitas o semi-gratuitas. Es decir, no supondrán un saldo negativo para la cuenta de resultados, pero también conviene contabilizar el tiempo y los recursos que hará falta dedicar -algo que ya abordamos en un post anterior-.

Pero retomando la cuestión del plan estratégico y por extensión del plan de negocios, siempre será conveniente contar con uno, pero adaptado a la realidad y los objetivos de la empresa. Un pyme no siempre necesitará un documento profesional y puede que le baste con un esbozo a modo de guía. De hecho, hay multitud de proyectos que comenzaron sólo con una idea, sin demasiada planificación y que hoy en día son grandes multinacionales… Eso sí, también hay que ser consciente de que en el momento de buscar financiación posiblemente sí sean necesarias estas herramientas para poder convencer al socio capitalista, pero hasta entonces, bien puede valer sólo una idea y un objetivo no tan profesional y concreto.

Cuando lo mejor es separarse

1 ComentarioPublicado por Jose Trecet el 03 de Diciembre

Al igual que en un pareja hay un momento en el que lo mejor es que cada uno siga su camino, en una empresa puede llegar el día en el que las desavenencias entre socios recomienden ‘romper’. El problema es que, como ocurre en un matrimonio, hay una serie de parámetros a los que atenerse a la hora de afrontar la separación. No se puede ‘coger la puerta y marcharse’, porque hay montañas de papeleo esperando.

Una vez acordado que lo mejor es separarse existen tres formas de afrontar el proceso: vender la empresa a un tercero, liquidar la sociedad o que uno de los socios abandone la compañía Cada una de las alternativas tienes sus ventajas  desventajas, pero también hay que tener en cuenta las implicaciones legales.

En este sentido, existen una serie de causas legales por las que se puede excluir a un socio de la empresa en el caso de las sociedades de responsabilidad limitada, las más comunes entre las pyme y emprendedores, que están recogidas en el árticulo 95 de la Ley de Sociedades de Responsabilidad Limitada . Los estatutos son otra fuente legal de motivos para la exclusión de socios, siempre que se pueda acreditar la existencia de la causa de separación, la forma en que va a producirse y el plazo en el que se llevará a cabo. Una vez alcanzado el acuerdo, éste se publica en el Boletín Oficial del Registro Mercantil o se comunica por carta a cada uno de los socios. Cuando han recibido el documento ambas partes disponen de un mes para ejercer su derecho de separación.

Tal y como ocurre en el matrimonio, la mayoría de los problemas surgen cuando una de las partes (o las dos) se niegan a venderlo todo -liquidar la empresa y desean seguir con la actividad de la misma. Lo más complicado es determinar el valor de la compañía y quién debe ser el socio que la abandone (en caso de que ambos deseen quedarse con ella). En teoría, los estatutos de la compañía marcan el porcentaje de participación de cada socio y hacer un recuento de los bienes pasivos no debería ser tan complicado. Sin embargo no ocurre lo mismo con intangibles como la imagen de marca, cartera de clientes, reputación de la empresa…. Y ahí es donde pueden surgir los problemas.

Llegados a este punto la mejor solución pasa por recurrir a un equipo de expertos que se encargue de todo (a ser posible incluso de la división de la cartera de clientes) para tratar de cerrar el asunto lo antes posible y, sobre todo, de la forma más amistosa posible.

El dinero no siempre es lo más valioso

Sin ComentariosPublicado por Jose Trecet el 05 de Noviembre

Si hay un elemento común en la mente de cualquier emprendedor este es el dinero. Bien sea por su escasez, su deseo de conseguirlo o siemplemente porque no tiene acceso a toda la cantidad que necesita. Además es lógico que sea así porque siempre esperamos obtener un retorno por nuestras inversiones y no hay mayor inversión que la emprender. El problema es que el dichoso capital suele ser el principal escollo la mayoría de las veces. “No tengo dinero luego no puedo emprender” es una de las quejas más repetidas junto con la variante “tengo X meses para que el negocio funcione o agotaré el capital”.

Evidentemente tanto el dinero como el tiempo resultan determinantes a la hora de emprender, pero quizás se les presta excesiva atención. En anteriores ocasiones ya comentamos el efecto limitador de ver el dinero como un bien finito (en térmimos de gastos) en lugar de hacerlo como un bien que se puede generar (en términos de ingresos). En una de las clases del Programa de emprendimiento tecnológico de Stanfrd abordan el tema a través de un curioso experimento que repiten cada año.

La premisa básica es la siguiente: si tuvieses cinco dólares y dos horas ¿Qué harías para obtener la mayor cantidad de dinero posible? Los resultados son sorprendentes y de lo más variado, pero como no conviene desvelar el final, lo mejor es decicarle seis minutos a ver el video, aunque un buen ejercicio sería tratar de dar nuestra propia respuesta antes de conocer las propuestas de los alumnos.

Este video también sirve como excusa para apuntar a las universidades y escuelas de negocio como fuente de conocimiento para emprendedores. La mayoría de centros estadounidenses ya ofrecen buena parte de sus recursos a través de la web de forma gratuita, sólo hay que dedicar algo de tiempo a buscar lo que más nos interese. El ecorner de Stanford, de donde proviene este video es un buen ejemplo.