La importancia de las PYME, acrónimo de pequeña y media empresa, para la economía europea está fuera de toda duda, por sí mismas generan el 66% del empleo continental y estos datos pueden extrapolarse a la economía española.
Según datos de el Directorio Central de Empresas (DIRCE), dependiente de la Dirección General de Política de la Pequeña y Mediana Empresa, en España hay casi tres millones y medio de PYME, si excluimos los sectores de agricultura y pesca, suponen el 99% del total de la empresas de nuestro país.
En la cultura global de todos oímos hablar de este tipo de empresas a diario. Pero, ¿sabemos exactamente qué es una PYME? Para el Estado se puede considerar PYME, aquella empresa que tenga menos de 250 trabajadores, un volumen de negocios inferior a 50 millones de euros y un balance general inferior a 43 millones.
La mitad del total de las PYMES está compuesto por empresas sin asalariados, aunque la tendencia actual está en descenso. De este proceso se están beneficiando las pequeñas empresas (de 10 a 49 trabajadores). Este proceso hace que el tipo de PYME se acerque a la media existente en la Unión Europea.
Unido directamente a esto está el tipo de sociedad predominante, que es la persona física, seguido de la sociedad limitada y la sociedad anónima. Aunque ésta última está perdiendo terreno con la sociedad limitada y la comunidad de bienes dadas las mejores condiciones para la constitución de una empresa pequeña. La creación de un nuevo tipo de sociedad, la Sociedad Limitada Nueva Empresa (SLNE) a supuesto que muchas de las empresas que se constituían como persona física lo hagan como esta nueva forma, ya que acorta los plazos de creación y permite la separación del patrimonio personal del empresarial.
La mayoría de las PYME ejercen la actividad en el sector de los servicios. Se dedican principalmente a las actividades inmobiliarias, a la hostelería y al comercio al por menor de alimentos y bebidas. Desde hace algo más de diez años (1997) el crecimiento total de empresas se ha incrementado un 40%.
La mayor parte de las PYME de nueva creación se enmarca dentro de las actividades comerciales de restauración, hostelería, salud, enseñanza y servicios sociales. La crisis del ladrillo hace que el sector de la construcción haya reducido el número de empresas creadas en un 11% respecto a 2006.
El 97% de las PYME de España no llega a tener más de dos millones de euros de ingresos, un 2% está en el tramo de dos a diez millones y el uno por ciento restante corresponde a las empresas que tienen unos ingresos superiores a esta cifra.
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