• 17 de febrero 2010
  • 18:80 h
  • DIFUSIÓN - ¿Cómo vender más y mejor?
  • Parque Innovación La Salle
  • Av. Valdemarín 81, Madrid

DIFUSIÓN - ¿Cómo vender más y mejor?

Ángel García Butragueño. Director Turismo y Ocio y Miembro del Consejo Asesor en Brain Trust CS.


La importancia de la formación

1 ComentarioPublicado por Jose Trecet el 20 de Enero

En La Salle son conscientes de la importancia de la formación continua en la empresa no sólo para la propia organización sino también el desarrollo de la carrera profesional del empresario y/o trabajador -no en vano, el Parque de Innovación La Salle forma parte de la La Salle International Graduate School-. El problema es que muchos emprendedores y pequeñas compañías descuidan este área por falta de tiempo o recursos.

No es extraño ver a empresarios que sólo forman a sus empleados cuando no hay otro remedio porque es imprescindible que aprendan a manejar un determinado programa o por ejemplo porque necesitan implementar la nueva normativa contable. Es decir, todavía muchas empresas siguen viendo la formación de sus empleados como un coste prescindible en lugar de como una inversión. Tan sólo las compaías más cercanas a sectores tecnológicos son realmente conscientes de la necesidad de renovar constantemente los conocimientos de sus trabajadores para mejorar así la competencia de su personal.

Pero tampoco se trata de formar por formar. Para que esta inversión sea reantable, hay que contar con un plan bien definido y alineado con los objetivos de la empresa. En el fondo se trata de preveer hacia donde se desarrollará la activida de la empresa y qué conocimientos o habilidades habrá que adquirir durante el camino. Del mismo modo, la formación continua es una forma de incentivar a los empleados, premiar a los más válidos y, en definitiva, de mejorar el valor de la empresa. Y es que si bien las ventajas de formar a un trabajador son muy claras para la persona que recibe esa educación, no lo son menos en el caso de la propia compañía.

Algunos de estos beneficios incluyen la mejora de las capacidades de los empleados, ayuda para adaptarse a los cambios del mercado, mejora de la competitivida, calidad, productividad y rentabilidad en el desarrollo de procesos o la mejora de la imagen de marca como empresa y la transmisión de una cultura empresarial positiva.

Tras leer este pequeño resumen de las bondades de la formación continua, puede que algunos pequeños empresarios y emprendedores empiecen a estudiar la posibilidad de implantar una estrategia de formación, aunque también es factible que en la mayoría de los casos todo quede en aguas de borraja. Y es que apostar por formar a los empleados implica una inversión que no todas las pequeñas empresas pueden asumir. En este punto conviene diferenciar entre el apartado económico y el del tiempo que es necesario dedicar a formarse.

En la actualida existen numerosas alternativas para acceder a cursos de formación gratuitos para empresa. La más sencilla es acudir a la Fundación Tripartita, que reune información sobre los cursos subvencionados para empresa y autónomos. Hay que tener en cuenta que toda empresa destina por ley una parte del salario que paga a sus trabajadores a la formación y que de esta forma puede acceder a cursos gratuitos en función de ese capital aportado. Así, pues apartado económico no tiene por qué ser un impedimento para formar a los trabajadores de la empresa o para formarse como emprendedor.

Los aspectos de la inversión de tiempo que requiere la formación son diferentes. En un mundo tan acelerado como el actual no todas las personas están dispuestas a dedicar una serie de horas de su tiempo libre a formarse y no todas las empresas consienten que sus empleados dejen de producir en horas de trabajo para aprender. La clave, según explican desde la Fundación Tripartita, pasa en muchos casos por diseñar cursos de duración corta (de un mes como mucho) y que no requieran la atención de trabajador por más de unas pocas horas semanales.  Se trataría de microcursos más especializados en áreas muy concretas.

En el mejor de los casos, casi siempre es posible llegar a un acuerdo y lograr que trabajador y empresa compartan gastos y sobre el tiempo de dedicación que exija el curso. En el caso de los gastos, si el curso excede el coste subvencionado, la empresa bien puede aportar la cantidad establecida por al subvención y que sea el propio trabajador quien abone el resto o establecer cláusulas de permanencia en la empresa si decide correr con todos los gastos. Con el tiempo que requiera el curso ocurre algo parecido, ya que también se puede compartir. Así, la parte más relacionada con las clases podría correr a cargo de la empresa y la del estudio del tiempo libre del trabajador. Evidentemente cada una de las partes puede esgrimir que la otra será la principal beneficiada y que por eso no está dispuesta a ceder su tiempo, pero como ya hemos visto, en lo referente a la formación contínua, tanto empresa como empleado salen bien parados, así que… ¿No será mejor ponerse de acuerdo?

Imagen – Universidad de Navarra en Flickr

¿Cuándo hay que buscar ayuda?

Sin ComentariosPublicado por Jose Trecet el 23 de Octubre

Para toda empresa con cierto recorrido llega un momento en el que para continuar con esa progresión necesita algo más. Se trata de puntos de inflexión casi siempre difíciles de identificar pero que suelen coincidir con momentos de estrés y mucho trabajo para el emprendedor. No es sencillo tomar la decisión, especialmente cuando se trata de la primera contratación con todo lo que esto implica.

Es lógico e incluso deseable tener dudas, sobre todo porque eso obligará a reflexionar acerca de las necesidades de la empresa. En LosRecursosHumanos.com proponen una serie de preguntas que pueden servir como orientación y aunque la mayoría están dirigidas a empresas que ya cuenta con algún empleado hay otras que sí son interesantes. En este sentido las dos más reseñables son las que se refieren a la carga de trabajo, uno de los elementos más fáciles de medir. El test insta a los empresarios a pensar con cuanta frecuencia ha tenido que extender los plazos de entrega o reagendar compromisos, así como el gasto en horas extra. Básicamente se trata de analizar si el empresario y por lo tanto la empresa está al límite de su capacidad laboral.ayuda

Evidentemente siempre van a existir momentos en los que la carga de trabajo sea mayor pero si esta situación se extiende en el tiempo deberían saltar las luces de alarma. En realidad es relativamente fácil de medir si previamente hemos hecho un buen trabajo de planificación y contamos con unos objetivos claros. Cuando invertimos horas y horas de trabajo sin acercarnos a esos objetivos es que hay un problema de productividad o gestión del tiempo o es que realmente hace falta buscar ayuda.

Una vez hemos determinado que efectivamente necesitamos ayuda llega el momento de buscarla. En este punto existen dos alternativas: contratar un empleado a tiempo completo o trabajar con freelances y empresas de servicios especilazadas. La primera tiene varios inconvenientes, empezando por que la relación laboral es mucho más estricta y las consecuencias de equivocarse en la elección mayores tanto económicas como en lo que a pérdida de tiempo se refiere. Sin embargo, también es la más razonable a largo plazo si realmente creemos en el proyecto.

Un empleado a tiempo completo, especialmente si es el primero, no debe diferir mucho a lo que ya vimos a la hora de buscar un socio de negocios. En principio debe tratarse de una persona que comparta los principios éticos del empresario pero que a la vez complemente sus habilidades y sobre todo aporte conocimientos en áreas donde el el primero no sea un experto. De esta forma, para un emprendedor con perfil técnico puede convenir alguien que tenga habilidades más enfocadas a la labor comercial y viceversa.

En definitiva, se trata de incorporar no tanto un empleado como un socio a través del cuál crecerá la empresa.

Imagen – kulyka